Debido a las estrictas políticas migratorias de Donald Trump, los flujos de personas desde el Darién hacia Estados Unidos se han detenido, dejando a Necoclí, un pequeño municipio de Colombia, como el destino de aquellos que regresan derrotados.
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Esta transformación de un centro de tránsito migratorio en un punto de retorno pone de relieve los efectos devastadores de las políticas de EEUU y las nuevas amenazas para los migrantes que regresan.
De acuerdo con el medio Semana, Necoclí, un pequeño pueblo con 45.000 habitantes ubicado en el golfo de Urabá, Colombia, vivió durante 2023 una crisis humanitaria sin precedentes. Miles de migrantes, provenientes de todos los rincones de Latinoamérica, África y Asia, llegaban a ese puerto con la esperanza de cruzar el Tapón del Darién y llegar a Estados Unidos.
Las playas se llenaban de tiendas improvisadas, colchonetas y desesperación. El sueño americano parecía a su alcance para cientos de miles de personas que, desbordadas por la falta de oportunidades en sus países de origen, se arriesgaban a atravesar selvas y desiertos con tal de llegar a su destino.
Tras el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, éste impuso una vez más sus duras medidas de antiinmigración, que incluyeron el refuerzo del muro fronterizo, la eliminación de programas de protección para migrantes y el cierre de rutas que ofrecían un gramo de esperanza.
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Sin embargo, lejos de ser un lugar de tránsito hacia el norte, Necoclí se ha convertido en el punto de retorno para aquellos migrantes que, tras ser rechazados en la fronteras de EEUU, regresan derrotados. Estos migrantes, mucho de los cuales han cruzado peligrosas rutas en Centroamérica y México, ahora se ven obligados a retornar a sus países de origen, desilusionados y con la esperanza derrotada.
Dally Hernández, una migrante venezolana que se quedó en Necoclí después de haber rechazado la idea de internarse en el Darién ha sido testigo del doloroso regreso de muchos de estos migrantes. «Hace siete años nos quedamos aquí por la seguridad de mi hija, y ahora ayudo a los que regresan. Algunos vienen con algo de dinero, otros no. El sufrimiento de regresar por esas rutas es algo que no se puede describir» quien se ha convertido en una de las líderes comunitarias que ayuda a los retornados a encontrar refugio y comida.
LAS CONSECUENCIAS DEL RETORNO
Este cambio en la migración también ha afectado de manera profunda la economía local. Necoclí pasó de ser un lugar donde los migrantes gastaban grandes cantidades de dinero en alimentos, transporte y alojamiento, a una ciudad que enfrenta un aumento de la pobreza y el desempleo, al mismo tiempo que se ve desbordada por nuevos flujos de personas que regresan con poco o nada.

El cambio de las políticas de Estados Unidos ha sido visible en las cifras migratorias. Según Migración Colombia, más de 12.000 migrantes han sido detectados en un flujo «inverso» que pasa por Colombia en su camino de regreso.
Este éxodo involutario ha dejado una marca profunda en el municipio, que ahora enfrenta una doble crisis: por un lado, la migración forzada hacia el norte, y por otro, el retorno de los migrantes que ya no pueden seguir adelante.
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